LAS DIFERENCIAS POLÍTICAS HACEN DE BOLIVIA UN MISMO PAÍS CON UNA DOBLE PERSONALIDAD

Un análisis de la situación actual en Bolivia tras la consulta revocatoria del pasado 10 de agosto.

  

Tras dos años de gobierno, Evo Morales, presidente de Bolivia por el Movimiento al Socialismo (MAS), se ha visto expuesto a múltiples enfrentamientos con sus opositores y a un país en creciente división entre la mayoría que apoya el proyecto socialista y centralista del Presidente y los gobiernos regionales que piden mayor autonomía.  La critica a Morales es que sus ideas tienden a un indigenismo radical y excluyente. Ni siquiera es claro el lazo de unión entre los diferentes grupos étnicos, porque a pesar de ser clasificados como un ente homogéneo por los foráneos y el propio proyecto presidencial, la realidad es que existen diferencias sustanciales entre ellos. Por el contrario, las aspiraciones autonómicas de las provincias opositoras, ricas en hidrocarburos, son vistas como proyectos insolidarios con el resto del país.

A raíz de esto se inicia una lucha política con la que los gobernadores provinciales quieren fortalecer su poder frente a las tendencias unitarias del Gobierno central y sus simpatizantes. Así, entre mayo y junio pasados, las provincias de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, algunas de las más ricas del país en cuanto a yacimientos de hidrocarburos se refiere, celebraron referendos en busca del apoyo popular  a sus proyectos de autonomía, en busca de competencias para cada gobierno.

La respuesta del presidente Evo Morales ha sido la convocatoria a un referéndum revocatorio que se celebró el pasado 10 de agosto del presente año, en el que se sometió a consulta la continuidad de diez líderes políticos del país: el Presidente, Evo Morales; el Vicepresidente, Álvaro García Linera; el Prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas; el de Tarija, Mario Cossío; el de Beni, Ernesto Suárez; el de Pando, Leopoldo Fernández; el de La Paz, José Luís Paredes; el de Cochabamba, Manfred Reyes; el de Potosí, Mario Virreina; y el Prefecto de Oruro, Luís Alberto Aguilera. Para seguir en el cargo, cada líder debería obtener un apoyo mayor, en porcentaje y número, que aquel obtenido en las últimas elecciones. En el caso del Presidente, el porcentaje debería ser mayor al 53% obtenido en diciembre del 2005.

Tanto el Presidente como los líderes de las cuatro provincias opositoras han salido reforzados de la consulta, lo que acentúa aun más la división del país y empeora el panorama ante el referéndum para la aceptación de la nueva Constitución que pretende impulsar Morales.  

Ante esta situación, la única salida posible a la crisis pasa por el diálogo y la flexibilidad de ambas partes. Ni el socialismo centralista de Morales ni el federalismo propugnado por la oposición podrán por si mismos sacar el país adelante.

 

Por José Ignacio Luís Miguel y Mª  Gabriela Juncosa Calahorrano

UWC of the Atlantic, 2007-2009

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